Haz de Hueco Studio tu casa.

Estudio de grabación en Cantillana, Sevilla.


I.O.

Biografía

I.O. es el proyecto musical de la cantante, violonchelista y compositora chilena Isidora O’Ryan.

Isidora obtiene inspiración de procesos electrónicos que utiliza en su voz, junto a la experimentación con texturas y ritmos, cuerdas y sampling; creando canciones a veces dinámicas y bailables, como a veces emotivas y poéticas.

I.O. ha lanzado tres álbumes bajo el Sello 11:11: Ciénaga, lanzado en 2020; Blanco, en colaboración con el pianista y compositor Juan Pablo Abalo, publicado en 2022, y Altar, lanzado en 2023, que le valió el premio a Mejor Artista de Música Electrónica en los Premios Pulsar 2024.

Hueco Session #01

I.O. grabó una sesión en directo en Hueco Studio en junio de 2024 como parte de las Hueco Sessions, en Cantillana, cerca de Sevilla.

I.O. en Hueco Studio: chelo, electrónica y la búsqueda de una voz propia

Hay primeras veces que marcan un camino. La sesión de I.O. en Hueco Studio fue una de ellas: la primera Hueco Session, el punto de partida de una serie de encuentros íntimos donde la música se escucha de cerca y el espacio se convierte en parte de la experiencia.

Después del directo, nos sentamos a conversar con Isi, la artista detrás de I.O., sobre su manera de entender el escenario, la evolución de su proyecto, el peso del chelo y la voz, y esa mezcla entre sensibilidad, electrónica y experimentación que atraviesa su música.

“Ha sido muy cómodo. El ambiente muy agradable, las personas que vinieron, cómo nos has tratado, cómo nos has recibido… todo un lujo.”

Desde el principio, la conversación dejó ver algo importante: I.O. es un proyecto en movimiento. Un lugar donde conviven la formación instrumental, la composición, la electrónica, el trabajo con productores y la necesidad de encontrar nuevas formas de llevar las canciones al directo.

Defender el proyecto desde el escenario

Uno de los grandes desafíos para I.O. ha sido el directo. Isi viene de tocar en bandas, orquestas y música de cámara, contextos donde una forma parte de un grupo más grande y la atención se reparte.

Con este proyecto, en cambio, todo cambia. La presencia escénica se vuelve más visible, más frontal, más expuesta.

“El mayor desafío es subirse arriba de un escenario y defender el proyecto.”

Esa frase resume muy bien una parte del proceso. I.O. no es solo una música que se compone en estudio: también es algo que hay que sostener con el cuerpo, con la voz y con la presencia.

La evolución del proyecto se entiende también desde ahí. Al principio, el directo llegó a plantearse con una banda o ensamble de siete personas sobre el escenario. Ahora, viviendo en Sevilla mientras la banda está en Chile, ha tenido que reconstruir el set, adaptarlo y enfrentarse a una forma más solitaria de ocupar el espacio.

“Toda la banda está en Chile, entonces he tenido que armar todo un nuevo set.”

Esa adaptación no es solo logística. También transforma la manera de habitar las canciones.

Inspirarse en el entorno

Cuando habla de influencias, Isi no señala una referencia concreta. Más bien entiende la inspiración como algo que se filtra desde muchos lugares: discos, conciertos, caminatas, conversaciones, acontecimientos, emociones.

“Del entorno, de ir a un concierto, de caminar una mañana, de caminar por la noche, de alguna conversación…”

Su forma de componer no parece responder a un método cerrado. Hay una parte muy intuitiva, incluso inconsciente, en la manera en la que lo que escucha, vive o siente acaba apareciendo en la música.

“Todo me influencia muchísimo.”

Esa apertura se nota en el sonido de I.O.: una música que no pertenece del todo a un solo lugar, sino que se mueve entre capas, texturas, voz, chelo, electrónica y sensibilidad pop.

Del caos a una forma más ordenada de crear

En el estudio, Ableton Live se ha convertido en una herramienta fundamental para I.O.

“Uso mucho el Live para hacer música.”

Isi cuenta que durante mucho tiempo su proceso fue bastante caótico. Ableton permite abrir infinitas pistas, grabar ideas, superponer capas y probar sin parar. Eso tiene algo liberador, pero también puede convertirse en un laberinto.

“Me ponía a grabar y a grabar y a grabar… y después era un caos.”

Con el tiempo ha ido aprendiendo a organizarse mejor. En lugar de perderse entre demasiadas ideas, ahora intenta plantearse sesiones más concretas: trabajar la sección rítmica, probar nuevas ideas desde el ritmo, partir de una letra o cambiar el punto de inicio de una canción.

Ese cambio también forma parte del crecimiento del proyecto. Aprender a cuidar una idea para no perderla. Aprender a ordenar sin apagar la intuición.

Empezar desde la emoción, empezar desde la palabra

Aunque no tiene una metodología fija, Isi reconoce que muchas veces empieza a componer muy agarrada a una emoción. Algo que la mueve, que la compromete, que la obliga a entrar en la canción desde un lugar sensible.

Pero también está probando otras rutas.

En la entrevista habla de ejercicios recientes donde parte de un poema, como uno de María Monvel, escritora chilena de principios del siglo XX. Empezar desde la palabra cambia por completo la música que aparece.

“La música es totalmente diferente habiendo empezado desde la letra.”

Ese gesto abre un camino interesante: no componer siempre desde el mismo lugar, sino cambiar la puerta de entrada. A veces desde el ritmo. A veces desde el chelo. A veces desde la emoción. A veces desde un texto escrito por otra persona.

Chelo, voz y electrónica

I.O. se construye desde varios centros. El chelo y la voz son dos ejes fundamentales, pero no funcionan solos. A su alrededor aparecen Ableton Live, VSTs, samplers, sintetizadores, productores y un trabajo muy cuidado sobre la textura.

“Yo creo que sin Ableton no hubiese hecho este proyecto.”

La frase es importante porque explica cómo la electrónica no aparece como un adorno, sino como una condición de posibilidad. Ableton le permite construir capas, probar estructuras, transformar sonidos y expandir lo que el chelo y la voz pueden hacer.

En etapas finales, también aparece el trabajo con otros músicos y productores. Después de crear con herramientas digitales, llega el momento de entrar al estudio, grabar con sintetizadores reales, probar ideas con otras personas y dejar que las canciones crezcan.

“Siempre está esa etapa de venirse al estudio y grabar con los sintes de verdad.”

Esa mezcla entre lo orgánico y lo electrónico es una de las claves de I.O. Una propuesta donde el instrumento acústico no se opone a la producción digital, sino que convive con ella.

Pop electrónico experimental

Cuando llega la pregunta por las etiquetas, Isi responde con una fórmula que parece suficientemente abierta:

“Pop electrónico experimental.”

La definición funciona porque permite que entren muchas cosas. El pop, entendido de forma generosa. La electrónica, presente en los discos y en el proceso de creación. Y lo experimental, como espacio para no cerrar demasiado el proyecto.

“Lo experimental es para que no haya ninguna duda.”

I.O. no busca una etiqueta rígida, pero sí parece moverse en un territorio reconocible: canciones sensibles, texturas electrónicas, tratamiento de la voz, chelo, capas sonoras y un interés constante por probar.

Del primer disco a Altar

En la conversación aparece también una diferencia clara entre el primer disco y el segundo, Altar.

El primer trabajo tenía un carácter más melancólico, íntimo y sensible. En cambio, con Altar, Isi buscaba algo más físico, más activo, más extrovertido.

“Quería que fuera más punchy, más activo, que te incite a moverte un poquito más físicamente.”

Ese deseo marca una evolución importante. No se trata de abandonar la sensibilidad, sino de llevarla a otro lugar. De permitir que la música también mueva el cuerpo, no solo la emoción.

El nombre Altar sugiere un espacio de entrega, pero el sonido parece querer abrirse más hacia afuera. Un disco con más movimiento, más presencia y una energía menos recogida.

Paciencia, trabajo y resiliencia

Hacia el final de la entrevista, aparece una reflexión muy clara sobre lo que significa sostener una carrera artística.

Cuando se le pregunta qué consejo daría a alguien que está empezando, Isi no habla de fórmulas mágicas ni de éxito rápido. Habla de paciencia, trabajo y confianza.

“Hay que ser muy paciente, hay que confiar en lo que uno hace.”

También habla de estudiar, insistir, trabajar y ser resiliente. Porque hay momentos en los que una se deprime, pierde el sentido o duda del camino. Pero, aun así, hay que seguir.

“Hay que darle, hay que darle y hay que darle.”

Es una frase sencilla, pero resume muy bien una parte poco glamourosa de hacer música: la constancia. Seguir incluso cuando no todo está claro. Seguir cuando el proyecto todavía se está transformando. Seguir cuando toca reconstruir el directo, mudarse de país o empezar otra vez desde otro lugar.

Compartir la música en vivo

Mirando hacia adelante, I.O. quiere seguir haciendo discos, experimentar sin casillas, colaborar con otros músicos y productores, viajar y dar a conocer su música.

Pero hay algo que aparece con especial fuerza: compartir la música en vivo.

“Compartir la música en vivo con las personas tiene mucho sentido para mí.”

Después de haber inaugurado Hueco Sessions, esa frase cobra un valor especial. Porque precisamente de eso iba aquella primera sesión: de poner la música en medio, de acercarla a la gente y de crear un espacio donde el directo pudiera sentirse de otra manera.

I.O. abrió Hueco Sessions con una propuesta donde el chelo, la voz y la electrónica se encuentran en un lugar íntimo y experimental. Una conversación sobre adaptación, proceso creativo, sensibilidad y la paciencia necesaria para seguir construyendo una voz propia.