Haz de Hueco Studio tu casa.

Estudio de grabación en Cantillana, Sevilla.


BEATRIX WEAPONS

Biografía

Beatrix Weapons es una de las productoras más emergentes y visionarias de la escena electrónica de vanguardia en España. Su sonido es una mezcla única de melodías melancólicas, beats contundentes y ritmos afilados que se entrelazan para construir texturas ascendentes que te envuelven durante sus sets.

Con lanzamientos en sellos como Soul Feeder, Promesses y otros sellos europeos, Beatrix ha consolidado su propuesta como una experiencia sonora innovadora y emocionante.

En sus proyectos más recientes, como su último single «GOLD MU$IC«, explora nuevos territorios sonoros. Fusionando IDM, urban experimental y club deconstruido, su propuesta busca distorsionar la percepción de la luz y sumergirnos en una experiencia celestial y sensorialmente única.

Hueco Session #03

Beatrix Weapons grabó una sesión en directo en Hueco Studio en diciembre de 2024 como parte de las Hueco Sessions, en Cantillana, cerca de Sevilla.

Beatrix Weapons en Hueco Studio: electrónica experimental, intuición y ganas de salvarse

Hay artistas que necesitan grandes explicaciones para justificar lo que hacen. Beatrix Weapons, en cambio, parece moverse desde un lugar mucho más directo: abrir Ableton, dejar que algo ocurra y confiar en que la música encuentre su forma.

Su paso por Hueco Studio fue una sesión íntima, distinta al entorno habitual de los clubs y festivales donde suele moverse. Un directo de electrónica experimental que, en un espacio cercano, se vivió de otra manera: gente escuchando, gente bailando, incluso alguien durmiendo. Una mezcla que ella misma resumió con humor como algo bastante parecido a su día a día.

“Es como me siento en mi día a día: durmiendo y bailando.”

Después del directo, nos sentamos a hablar sobre su forma de componer, la escena electrónica experimental en España, los prejuicios alrededor de tocar con ordenador, la melancolía en sus melodías y su deseo de abrir camino como productora.

Componer como quien abre un videojuego

Para Beatrix Weapons, hacer música no parte necesariamente de un gran ritual ni de un estado emocional concreto. No necesita estar rota, triste o atravesando un drama para sentarse a producir.

A veces basta con levantarse, tomarse un café y abrir Ableton.

“Para mí es como un videojuego.”

Esa frase explica muy bien su manera de trabajar. La composición aparece como algo cotidiano, casi natural. Puede hacer un beat en el tren, una demo en casa o un teclado una mañana tranquila. No hay una separación solemne entre la vida y la música: la música está metida dentro de la rutina.

“Cuando más tranquila estoy es cuando más me fluye de una manera real.”

Frente a esa idea romántica de la creación desde el sufrimiento, Beatrix Weapons propone otra cosa: producir desde la calma, desde la costumbre, desde el juego y desde la necesidad de hacer.

Una escena abierta a lo raro

Cuando habla de la escena electrónica experimental en España, lo hace con bastante optimismo. Especialmente en ciudades como Barcelona, donde encuentra colectivos, artistas y propuestas que están moviendo cosas interesantes.

Lo que más destaca no es solo la existencia de una escena, sino la actitud del público.

“La gente está abierta a escuchar nuevas cosas.”

Para ella, eso genera esperanza. Muchas veces pensaba que su música no iba a encajar, que quizá era demasiado poco comercial o demasiado extraña. Pero se encontró con lo contrario: personas aparentemente alejadas de lo experimental conectando con sus directos, disfrutando y entrando en su universo sin necesidad de tener un contexto previo.

“Las personas que parecen más normie luego lo disfrutan más que una rara.”

Ahí aparece algo importante: lo experimental no tiene por qué ser un territorio cerrado para entendidxs. También puede ser una experiencia física, emocional y directa. Algo que simplemente atraviesa.

IDM, ordenador y cero necesidad de aparentar

A la hora de hablar de etiquetas, Beatrix Weapons se reconoce cerca de la IDM, de la escuela de Aphex Twin y de una tradición electrónica ligada a la experimentación, el ordenador y la libertad de producir sin responder a una técnica instrumental clásica.

“Me identifico con ese estilo de música IDM y de experimentación, porque yo no sabría hacerlo de otra forma.”

Su relación con la música ha sido profundamente autodidacta. Empezó experimentando con pequeños Casio, Korgs y máquinas sencillas, pero el verdadero salto llegó cuando aprendió a trabajar con Ableton y entendió que esa podía ser su herramienta principal.

“No sé leer una partitura, no sé tocar el piano, no sé hacer nada… pero hago música.”

Esa frase no suena a excusa, sino a declaración. Beatrix Weapons no intenta ocupar un lugar que no le pertenece. No busca demostrar que puede tocar como una instrumentista clásica. Su espacio está en otro lado: en la experimentación, en la intuición, en construir desde el ordenador un lenguaje propio.

Espontaneidad frente a conocimiento

Durante la entrevista aparece una reflexión interesante sobre la diferencia entre la formación musical tradicional y la creación electrónica autodidacta.

Beatrix Weapons reconoce el valor de quienes vienen del conservatorio, de la técnica y del estudio profundo de un instrumento. Pero también defiende que, precisamente por no venir de ahí, en su música aparece otro tipo de libertad.

“Existe una experimentación y una espontaneidad que no nace de una partitura.”

No se trata de enfrentar mundos, sino de entender que hay distintas formas de llegar a la música. Una puede venir del conocimiento técnico. Otra, del error, de la intuición, del carácter, de no saber del todo qué estás haciendo y aun así hacerlo.

En su caso, esa forma de crear no parece una elección estética calculada, sino una extensión de su personalidad.

“No puedo ubicarme en otro lugar que no sea en el que estoy.”

La necesidad de hacer algo genuino

Aunque reconoce que todas las influencias terminan apareciendo de alguna forma, Beatrix Weapons insiste en una idea: la necesidad de que lo que hace no se parezca demasiado a nada.

“Para mí es importante la necesidad de decir: lo que tengo que hacer no quiero que se parezca a nada.”

Sabe que es imposible crear en el vacío. Escucha música todo el tiempo, absorbe referencias, se contamina de lo que le rodea. Pero aun así hay una intención clara: intentar sacar algo genuino, algo que responda a una voz propia.

“He venido al mundo y tengo algo que decir.”

Puede que haya quien no lo entienda. Puede que alguien lo llame raro, friki o incluso diga que eso no es música. Pero en su caso, la respuesta es bastante simple: es lo único que sabe hacer de forma constante.

El ordenador como instrumento

Uno de los momentos más potentes de la conversación llega cuando habla de tocar con ordenador.

Durante mucho tiempo ha existido una presión muy clara dentro del directo electrónico: si no llevas máquinas, controladores, sintetizadores o no estás moviendo las manos todo el rato, parece que no estás tocando. Como si el ordenador fuera una herramienta menor, o como si darle al play invalidara todo el trabajo anterior.

Beatrix Weapons lo tiene cada vez más claro.

“Realmente lo hago todo con Ableton.”

Después de vender sus máquinas antes de irse a Indonesia, el ordenador se ha quedado como su herramienta central. Y aunque reconoce que todavía existe cierta presión social por llevar “algo más” al escenario, en la entrevista parece llegar a una conclusión casi liberadora: quizá no hace falta.

“Solo un ordenador y tú hace una buena lectura de lo que es.”

Para ella, lo importante no es demostrar una destreza visible en el escenario, sino mostrar algo real. Un proyecto puede tener cincuenta pistas, capas, automatizaciones, efectos y estructuras imposibles de reproducir físicamente en directo. Pretender tocarlo todo sería absurdo.

“Lo importante es que la gente escuche lo que haces y que le guste lo que haces.”

Ahí hay una defensa muy honesta del directo electrónico: no como imitación del concierto tradicional, sino como otra forma de presencia, decisión y performance.

Festivales que antes parecían imposibles

En los últimos años, Beatrix Weapons ha pasado por festivales que antes veía casi como lugares inalcanzables. Habla de LEV Festival y MIRA Festival como espacios de referencia, lugares donde había escuchado a artistas que formaban parte de su imaginario.

“Te imaginas que un día estoy aquí… y de repente estaba ahí.”

Ese salto no aparece contado desde la épica, sino desde una mezcla de sorpresa, nervios y gratitud. Estar en esos escenarios no borra la sensación de extrañeza. Más bien confirma que su música, aunque venga de un lugar muy personal y experimental, puede encontrar espacios importantes sin dejar de ser lo que es.

“He estado en España en los festivales en los que quería estar.”

Melancolía, monstruos y esperanza

Cuando se le pregunta qué emoción le gustaría que sintiera alguien al escuchar su música por primera vez, la respuesta llega rápida:

“Salvarte.”

A partir de ahí aparece una de las partes más bonitas de la entrevista. Beatrix Weapons habla de su música como un viaje que atraviesa oscuridad, voces, monstruos y lugares incómodos, pero que casi siempre intenta terminar en algún tipo de esperanza.

“Todos queremos salvarnos. Todos queremos estar bien.”

Su música tiene una melancolía muy marcada, especialmente en las melodías. Ella misma menciona influencias del universo Sadboys, Yung Lean, Yung Sherman o productores como Whitearmor: músicas atravesadas por tristeza, evasión, nostalgia, pero también por una especie de luz al fondo.

“Melodías que te curen un poquito el alma.”

Esa frase resume muy bien el punto emocional de Beatrix Weapons. No se trata solo de hacer música rara, rota o experimental. También hay una búsqueda de refugio, de belleza, de algo que ayude a seguir.

Producir a otras artistas

Mirando hacia el futuro, Beatrix Weapons habla de una idea muy clara: producir a más gente.

No solo mantener su parte como artista experimental, sino abrir una línea como productora. Y no de una forma neutra: le interesa especialmente ocupar un lugar que, históricamente, ha estado tomado en gran parte por hombres.

“Está todo lleno de chicos productores.”

Su deseo es producir, acompañar a otras artistas, abrir puertas y dejar constancia de que también hay mujeres construyendo sonido desde la producción.

“Me gustaría pasar por la música y decir: soy una piba produciendo a gente.”

Esa visión conecta con algo muy presente en toda la entrevista: la necesidad de hacer las cosas desde un lugar propio, sin pedir permiso y sin adaptarse demasiado a lo que se espera.

Amigas, equipo y esperanza

El cierre de la conversación tiene algo muy Beatrix Weapons: directo, tierno y un poco caótico. Da las gracias a sus amigas, a quienes la han apoyado desde el principio aunque no estén dentro de la escena experimental.

Para ella, ese círculo cercano no es un detalle secundario. Es una especie de equipo posible, una forma de imaginar el futuro sin perder el vínculo con quienes han estado ahí desde el inicio.

“No quiero nada más, solo ir con mis amigas.”

Y remata con una frase que podría resumir todo el universo emocional de la entrevista:

“La vida está rota, pero nos tenemos, nos queremos y que haya esperanza.”

Beatrix Weapons pasó por Hueco Studio con una sesión electrónica íntima, juguetona, melancólica y libre. Una conversación sobre Ableton, IDM, prejuicios, festivales, amigas, producción y la necesidad de hacer música desde el único lugar posible: el propio.