
Biografía
Amante Laffón es una de esas bandas que ha sabido construir su identidad a base de contrastes: intensidad y sutileza, crudeza y melancolía. Desde Sevilla, este cuarteto comenzó a dar forma a su universo sonoro en 2022 con un primer disco donde ya se intuían influencias que van desde la electricidad de Cala Vento o Biznaga hasta la atmósfera post-punk de Fontaines D.C. o el filo guitarrero de The Strokes.
Pero lo interesante llegó después. Tras una serie de singles, Amante Laffón ha ido soltando referencias para acercarse a un sonido más propio, más directo y con un aire noventero que equilibra muy bien lo emocional y lo visceral. Su música se sitúa dentro de esa nueva ola nacional que parte del post-punk pero que no se queda ahí, compartiendo sensibilidad con proyectos como La Plata o Depresión Sonora, aunque siempre con una personalidad muy marcada.
Las nuevas canciones reflejan una producción más sólida, más cruda y al mismo tiempo más honesta.
A nivel lírico, la banda pone el foco en lo que nos atraviesa a todos: el vértigo de crecer, el desencanto, los sueños que cambian y la realidad que a veces pesa más de lo esperado. Sus canciones funcionan tanto hacia dentro como hacia fuera; tienen ese punto de refugio, pero también de explosión colectiva.
En directo, Amante Laffón es pura energía. Una banda que no se guarda nada, capaz de convertir cada concierto en algo intenso y compartido. Esa fuerza les ha llevado a destacar en concursos como el del Festival Ojeando y a pasar por escenarios como Interestelar, Pop CAAC o Hype Me Fest.
Su segundo disco, «Esta noche es nuestra«, marca un nuevo capítulo y se publica el 20 de febrero de 2026.
Hueco Session #09
Amante Laffón grabó una sesión en directo en Hueco Studio en abril de 2026 como parte de las Hueco Sessions, en Cantillana, cerca de Sevilla.
Amante Laffón en Hueco Studio: encontrar una voz propia desde Sevilla
Después de su paso por Hueco Studio, nos sentamos a charlar con Amante Laffón sobre su directo, sus canciones, sus inicios y el momento que vive la escena musical sevillana.
La banda, formada por Carlos a la voz y guitarra, Tamaja a la guitarra, Kiko al bajo y Dani a la batería, llegó a Hueco Sessions con un directo intenso, cercano y con ese punto de filo que aparece cuando las canciones se viven desde muy cerca.
Desde el primer momento, la conversación giró alrededor de una idea: Amante Laffón es una banda que ha ido encontrando su identidad con el tiempo. No nace de cero, sino de proyectos anteriores, de años tocando juntos y de la necesidad de buscar una voz propia.
“Nace un poco de la necesidad de encontrar nuestra identidad, encontrar un sonido propio, una manera de expresarnos.”
El propio nombre del grupo también habla de ese origen. Amante Laffón viene de la calle sevillana donde empezaron a ensayar, en un espacio familiar que acabó siendo su primer local. Antes se llamaban The Pitillos, un nombre que ellos mismos recuerdan entre risas como algo “indefendible”. El cambio a Amante Laffón fue también una forma de volver al origen y tomarse más en serio lo que estaban construyendo.
“Queríamos hacer honor a los inicios y a que nos sentimos muy ligados a nuestro barrio.”
Canciones que cambian de manos
Una de las partes más interesantes de la entrevista fue escuchar cómo nacen sus canciones. Muchas veces, Carlos trae una idea inicial más desnuda: voz, piano, guitarra o una primera estructura. Pero esa primera forma nunca se queda intacta.
En el local, las canciones pasan por todo el grupo. Se revisan armonías, se cambian intenciones, se transforman partes y cada uno aporta desde su lugar hasta que la canción encuentra su forma final.
“Yo traigo una idea, pero sé que luego, cuando me dan la vuelta ellos, es mucho mejor de lo que yo tenía en mi cabeza.”
Ahí aparece una de las claves de Amante Laffón: la confianza. La confianza para cambiar una idea, para discutirla, para incomodarse un poco al principio y, después, reconocer que la canción ha llegado a un sitio mejor.
“Al principio molesta, porque tú traes tu idea, pero luego te das cuenta de que está bien.”
Esa forma de trabajar explica parte de su sonido. Hay algo emocional y crudo en sus canciones, pero no parece forzado. Ellos mismos lo cuentan así: en su último disco, Esta noche es nuestra, todo sale de una manera más natural, tanto en las letras como en el sonido.
Diez años tocando juntos
Amante Laffón no es solo una banda. También es una relación construida durante años.
En la entrevista hablan de familia, de amistad y de convivencia. Dos hermanos, un primo y un “adoptado”, como dicen entre bromas. Pero más allá del chiste, hay algo muy real en esa dinámica: llevan cerca de diez años tocando juntos, viéndose varias veces por semana y compartiendo una etapa vital importante.
“Tenemos más relación entre nosotros que con nuestros amigos, nuestra familia, con todos.”
Esa cercanía se nota en cómo hablan, en cómo se interrumpen, en cómo se corrigen y se ríen. También en cómo entienden los momentos difíciles. Cuando aparece el tema de la ansiedad, a raíz de la canción Lorazepam, la banda habla de algo que atraviesa tanto su música como su generación: la ansiedad cotidiana, el trabajo, el desamor, las preocupaciones y todo lo que se acumula en el día a día.
No lo tratan como una pose, sino como algo que está ahí, alrededor y dentro.
“Cada vez existe más ansiedad, no solo en nosotros. También te inspira la gente, tu entorno.”
Entre el pop, el filo y las guitarras
A la hora de hablar de referencias, salen nombres muy distintos: The Drums, The Smiths, The Cure, Her’s, Fontaines D.C., Joy Division o Alizzz. Cada uno parece traer una parte distinta al sonido de la banda: la batería, las texturas, la melodía, la oscuridad, la forma de actualizar ciertas influencias.
Pero lo más interesante es que, según cuentan, ha sido con Esta noche es nuestra cuando han sentido que el proyecto sonaba realmente a Amante Laffón.
“Era un poco la intencionalidad de este álbum: buscar nuestra voz y nuestra manera de contar las cosas.”
En directo, esa identidad se vuelve más física. Ellos dicen que no les gusta demasiado la palabra “rockero”, porque sienten que el concepto se ha llevado a un lugar algo casposo. Prefieren hablar de pop en un sentido amplio, incluso de post-pop. Pero hay una palabra que sí aparece varias veces y que define muy bien lo que pasa cuando tocan: filo.
“Las canciones en directo suelen coger un poco más de filo.”
Y eso es justo lo que se sintió en Hueco Studio. Canciones con melodía, sí, pero también con tensión. Guitarras que abren espacio, una base rítmica firme y momentos donde todo parece estar a punto de romperse un poco, sin perder nunca el centro de la canción.
Sevilla como punto de partida
Otro de los grandes temas de la conversación fue Sevilla.
Amante Laffón habla de una escena local especialmente viva, con muchas bandas de guitarras, colectivos, conciertos y proyectos apareciendo al mismo tiempo. Mencionan a grupos como Los Victorias, Nuevo Berlín, Arrecío o Juventude, y también colectivos que están ayudando a mover la escena.
Lo importante, para ellos, no es solo que haya bandas, sino que haya tejido.
“Hay que hacer escena, porque si tú vas a ver a un grupo y te mola, a la semana siguiente vas a querer ir a ver a otro.”
Esa idea conecta mucho con el espíritu de Hueco Sessions. Crear espacios pequeños, cercanos, donde las bandas puedan tocar de otra manera y donde el público pueda vivir la música desde un lugar menos distante.
Porque no todo tiene que pasar siempre por Madrid. También se puede construir desde Sevilla, desde Cantillana, desde un estudio, desde una azotea, desde un concierto con la gente a pocos metros.
Una sesión muy de cerca
Para Amante Laffón, tocar en Hueco Studio fue una experiencia distinta. Están más acostumbrados a salas, a escenarios y a cierta distancia con el público. Aquí todo ocurre muy cerca.
Ves las caras. Escuchas lo que la gente comenta. Notas los silencios. La conexión es más directa.
“Una experiencia muy chula, muy íntima. Compartir con la gente y conectar con ellos de otra forma.”
Después del concierto, entre cócteles, cena y conversación, la banda pudo sentir también ese otro lado de Hueco Sessions: no solo tocar e irse, sino quedarse, hablar con la gente, escuchar lo que ha pasado y formar parte del ambiente que se crea alrededor de la música.
Al final de la entrevista, lo resumen de una forma sencilla:
“Vengan al estudio Hueco, en Cantillana. Es la hostia.”
Y quizá ahí está todo. Una banda buscando su voz, una escena local creciendo desde abajo y un espacio pequeño donde las canciones pueden sonar muy cerca.
Amante Laffón pasó por Hueco Studio con guitarras, intensidad, humor y canciones que ya suenan a algo propio. Una sesión para escuchar de cerca y una conversación sobre lo que significa seguir tocando, seguir cambiando y seguir construyendo desde el lugar del que vienes.
