Haz de Hueco Studio tu casa.

Estudio de grabación en Cantillana, Sevilla.


CELINE ARNAULD

Biografía

Celine Arnauld es el nombre artístico de Pablo Miranda Caballero, un productor de música electrónica cuyo trabajo abarca IDM, ambient, drone y glitch. Su sonido explora atmósferas texturizadas, ritmos detallados y estructuras experimentales, siempre buscando nuevas formas de combinar la emoción con la abstracción.

Ha publicado música en una amplia gama de sellos discográficos, entre los que se incluyen Zabra Records, EVEL, Clean Error Records, Welsh Modular Alliance, Kahvi Collective, New York Haunted, Point Source Electronics Arts, Moatun 7, Polygon Network y Opal Tapes, lo que demuestra la diversidad y la coherencia de su trabajo dentro de la escena electrónica experimental.

Hueco Session #05

Celine Arnauld grabó una sesión en directo en Hueco Studio en diciembre de 2025 como parte de las Hueco Sessions, en Cantillana, cerca de Sevilla.

Celine Arnauld en Hueco Studio: ambient, máquinas y el arte de dejarse llevar

Hay directos que buscan levantar al público. Otros, en cambio, proponen bajar el ritmo, escuchar de otra manera y entrar poco a poco en un paisaje sonoro.

La sesión de Celine Arnauld en Hueco Studio fue de las segundas. Un directo de ambient íntimo, textural y envolvente, construido a partir de máquinas, samples, capas y transiciones suaves. Una música que no necesita imponerse para ocupar el espacio.

Después del concierto, nos sentamos a hablar con Pablo, la persona detrás de Celine Arnauld, sobre música electrónica, ambient, hardware, Octatracks, producción, Sevilla y esa forma de crear donde la intuición pesa más que una idea cerrada.

Un directo de ambient en un espacio íntimo

Para Pablo, tocar en Hueco Studio fue una experiencia poco habitual. Acostumbrado a salas, clubes y espacios más ligados a la electrónica de baile, encontrarse con un formato íntimo, de tarde y con el público cerca fue algo distinto.

“Un sitio íntimo, bonito, y he estado muy a gusto.”

En Sevilla, cuenta, no hay demasiado circuito para este tipo de propuestas. La música electrónica suele asociarse más a la noche, al club y al baile. Un directo de ambient por la tarde, en un estudio, con la gente sentada y escuchando con atención, no es algo que ocurra todos los días.

“Está todo más enfocado en la música electrónica de baile y salir por la noche.”

Por eso la sesión tuvo algo especial. No era una pista de baile, ni una sala oscura, ni un club. Era otro tipo de escucha: más lenta, más cercana, más atenta al detalle.

Del bakalao al ambient

La relación de Pablo con la música electrónica empezó muy pronto. Como muchxs de su generación, los primeros CDs llegaron siendo casi un niño: recopilatorios de mákina, bakalao, breakbeat y toda esa música que circulaba de mano en mano antes de que descubrir sonidos nuevos fuera tan inmediato como ahora.

Pero junto a eso también escuchaba punk, hardcore y otros estilos más agresivos. Poco a poco, esa mezcla fue abriendo caminos.

“Vas descubriendo poquitas cosas que te van gustando y te vas adentrando cada vez más.”

De la música más comercial pasó a Orbital, al breakbeat, a sonidos menos evidentes y, con los años, a territorios más experimentales. El ambient y la IDM no llegaron de golpe, sino como parte de una búsqueda lenta, de ir escuchando, probando y encontrando nuevos lenguajes.

Crear sin una idea fija

Una de las claves de Celine Arnauld está en su forma de producir. Pablo no suele sentarse con una idea cerrada de lo que quiere hacer. No parte de un concepto demasiado rígido ni de un destino claro. Más bien abre el espacio y ve qué ocurre.

“Simplemente me siento y a ver qué es lo que sale.”

Cuando trabaja con sintetizadores, el proceso se acerca mucho a una jam: improvisar, probar sonidos, grabar si aparece algo interesante y seguir si no aparece. Cuando trabaja en el ordenador, el método cambia un poco, pero la actitud sigue siendo la misma: dejar que la música vaya tomando forma.

“No me siento y digo: quiero hacer esto. Simplemente lo que me va saliendo.”

Esa manera de crear se nota en su música. Sus piezas no parecen construidas para llegar rápido a un punto concreto, sino para desplegarse poco a poco. Texturas, atmósferas, graves, pads y pequeños movimientos que van encontrando su sitio.

Entre hardware y ordenador

Aunque durante años ha trabajado mucho con máquinas, Pablo no se cierra a ninguna herramienta. En la sesión de Hueco Studio sonaron piezas antiguas, recuperadas y adaptadas para el directo, junto con material más reciente creado en Ableton y con sintetizadores virtuales.

“No me cierro a nada, simplemente lo que me apetezca.”

Durante un tiempo, el hardware fue una parte central de su proceso. Pero últimamente ha vuelto más al ordenador, porque le permite plasmar ideas con mayor rapidez y desarrollarlas de una forma más directa.

Aun así, Celine Arnauld no plantea una guerra entre lo analógico, lo digital, el hardware o el software. La herramienta importa, pero no más que la música que permite hacer.

Dos Octatrack como centro del directo

Para esta sesión, Pablo vino con dos Elektron Octatrack. Dos máquinas que lleva usando desde hace años y que se han convertido en el centro de su directo.

La Octatrack le permite trabajar con material previamente producido, pero también manipularlo, modularlo y transformarlo en tiempo real. No se trata simplemente de lanzar pistas, sino de tener margen para cambiar sonidos, añadir capas, modificar secuencias y construir transiciones fluidas.

“El sonido puede cambiar si yo quiero.”

Una de las razones por las que usa dos Octatrack es precisamente la posibilidad de crear un directo compacto, con transiciones suaves y una sensación cercana a la de un DJ set, pero con mucha más intervención sobre el material.

“He conseguido hacer un directo que suene bien, compacto y que sea lo más parecido a un DJ set.”

En una música como la suya, donde el flujo importa tanto como cada pieza individual, esa continuidad es fundamental. Que un tema entre en otro sin que el ambiente se rompa. Que la sesión avance como un único viaje.

El oído como brújula

Cuando hablamos de sonido, Pablo vuelve una y otra vez a una idea sencilla: probar.

No hay una fórmula exacta para saber cuándo un sonido funciona. Puede ser un subgrave, una percusión, un pad o una melodía. Lo importante es escuchar cómo encaja con lo demás.

“Prueba y error.”

En la fase de mezcla aparece también una parte más técnica: mirar el espectro, comprobar que todo esté balanceado, ajustar frecuencias. Pero en el momento de crear, la brújula principal sigue siendo el oído.

“A la hora de encajar los sonidos, al final es oído.”

Esa relación intuitiva con el sonido encaja muy bien con el tipo de música que hace. Ambient, IDM, glitch, electrónica experimental: géneros donde el detalle, la textura y el equilibrio importan tanto como la estructura.

Música electrónica y prejuicios

En la entrevista también apareció una pregunta habitual cuando se habla de directos electrónicos: ¿qué ocurre con quienes piensan que si no estás tocando un instrumento acústico en directo, no estás haciendo música?

Pablo reconoce que él mismo pensaba algo parecido cuando era adolescente.

“Yo pensaba así, cuando tenía 15 o 16 años.”

Pero con el tiempo, esa visión cambia. La música electrónica tiene un trabajo previo enorme: composición, diseño sonoro, secuenciación, mezcla, síntesis, estructura, directo. No siempre hay una guitarra en las manos, pero eso no significa que no haya interpretación, decisión y riesgo.

“Todo lo que escuchamos de música electrónica tiene un trabajo previo.”

Además, secuenciar no significa dejar de intervenir. Al contrario: puede abrir espacio para modificar, mezclar, transformar y llevar un directo hacia lugares que serían imposibles de ejecutar con dos manos y un solo instrumento.

“Es una manera que te deja más libertad para hacer más cosas.”

Quizá ahí está una de las ideas centrales de su directo: no tocar en el sentido más tradicional, sino manipular, ordenar, transformar y sostener un paisaje sonoro en movimiento.

Sevilla, electrónica y otros circuitos

Aunque Pablo no siente que Sevilla determine directamente el tipo de música que hace, reconoce que el lugar donde uno vive siempre deja algún tipo de huella.

La ciudad no se asocia de forma natural al ambient o a la electrónica experimental. Tiene otros imaginarios más fuertes, otras tradiciones, otros circuitos. Pero precisamente por eso, abrir espacios para este tipo de música también tiene algo de necesario.

“Al final eso influye y está ahí, y no es malo.”

En Hueco Studio, el directo de Celine Arnauld funcionó casi como una excepción bonita dentro del contexto: una sesión de ambient puro en un espacio pequeño, de tarde, con una escucha concentrada y sin necesidad de convertir la electrónica en fiesta.

Un archivo sonoro en movimiento

El proyecto Celine Arnauld empezó a tomar forma alrededor de 2018 o 2019. Antes hubo otros alias, otros estilos, incluso música más agresiva como hardcore o breakcore. Pero con este nombre, Pablo empezó a editar música de forma más constante a partir de 2020, con discos publicados en sellos de Barcelona y Portugal, incluido un vinilo realizado durante la pandemia.

Si alguien llega ahora a su música, él recomienda escuchar tanto sus primeros trabajos como las últimas cosas que ha ido sacando, porque ahí se nota la evolución: el paso del tiempo, el cambio en el sonido, el interés por la mezcla y la búsqueda de una identidad más definida.

“Lo más complicado es saber mezclar todas esas ideas y que suenen bien.”

Ese aprendizaje se percibe también en la sesión. Material antiguo recuperado, piezas nuevas, temas adaptados, sonidos modulados para el directo. Celine Arnauld no presenta una música cerrada, sino un archivo vivo que puede volver, cambiar y encontrar otra forma sobre el escenario.

Ambient para escuchar de otra manera

La sesión de Celine Arnauld en Hueco Studio fue la primera sesión de ambient puro dentro del proyecto. Y eso la convierte en algo especial dentro de Hueco Sessions.

No hubo una banda, ni voces, ni estribillos, ni una estructura reconocible de concierto tradicional. Hubo máquinas, capas, graves, texturas y una forma distinta de habitar el tiempo.

Una música que invita a escuchar los detalles. A entrar despacio. A dejar que el sonido haga su trabajo.

Pablo cerró la entrevista agradeciendo el espacio y animando a otras bandas y artistas a pasar por Hueco Studio:

“El sitio es fantástico, súper bonito, acogedor.”

Celine Arnauld dejó una sesión íntima, envolvente y muy poco habitual en el contexto sevillano. Una conversación sobre electrónica, ambient, producción, máquinas y escucha. Y un directo que recordó que, a veces, la música no necesita empujar: basta con abrir un espacio y dejar que el sonido respire.